Para conseguir nuestro objetivo, el punto más importante es la materia prima. En Vegamar cuidamos nuestras propias viñas como si de un perfecto jardín se tratara. Nuestros viñedos se encuentran en un entorno plenamente natural, rodeados por el Río Tuéjar y el Río Turia, espectacular por su belleza y excepcional para el cultivo de la vid y los frutales por su microclima, único en la zona de Los Serranos. Su orografía montañosa hace que los rayos del sol incidan perpendicularmente en las viñas, favoreciendo su maduración, y las protege de las inclemencias del tiempo, como heladas primaverales o pedrisco.

El clima es mediterráneo continental y, puesto que no recibimos influencia del mar, las temperaturas son más extremas. Los inviernos son fríos y los veranos son cálidos y secos, favoreciendo la maduración. Hay que destacar la diferencia de temperaturas entre el día y la noche en los meses de maduración, que facilitan que ésta sea más lenta y progresiva, logrando un equilibrio entre la acidez y la concentración de azúcares.

Los vientos dominantes son el Cierzo y el Solano, que contribuyen a la aireación del viñedo. La pluviometría oscila los 350-400 litros al año, concentrándose en los meses de octubre a abril, favoreciendo que la brotación o desborre se produzca con fuerza, ya que dispone de reservas hídricas suficientes. Actualmente, contamos con alrededor de 100Ha en propiedad en la zona de Calles (Alto Turia), de las cuales, 50Ha están en producción. Trabajamos con grandes variedades: Cabernet Sauvignon, Merlot, Syrah, Tempranillo, SauvignonBlanc y Macabeo. Además, estamos experimentando en algunos campos con PetitVerdot, PinotNoir, Gewurztraminer y Albariño, para poder seguir ampliando nuestra gama y satisfaciendo el gusto de los amantes del vino más exigentes.

La gran diversidad de composición de nuestros suelos, nos permite obtener vinos con personalidad y características muy diferentes. Nuestros viñedos están establecidos en suelos que van desde Arenosos hasta Limosos y Arcillosos. Las diferentes texturas tienen la capacidad de retener los nutrientes y el agua de forma distinta y determinan el régimen de aireación para evitar asfixia de las raíces y contribuir a la riqueza y complejidad de nuestros vinos.

Mientras que los suelos arcillosos aportan más extracto, cuerpo, color y polifenoles, los suelos arenosos se consideran más calientes obteniéndose cosechas regulares con una pluviometría adecuada, de cosecha reducida y obteniendo vinos de gran finura y aromáticos. En los suelos con gran porcentaje de limo las raíces penetran fácilmente donde existe humedad y produce cosechas de calidad.

Disponemos de suelos de fertilidad media-baja, idóneos para generar uvas de calidad, de éste modo el vigor de la planta está en equilibrio con la producción. Ya que un exceso de vigor en las cepas produce vinos groseros, aunque genera una gran cantidad de cosecha.

Todos nuestros viñedos están plantados en espaldera. La conducción en espaldera permite disponer de más superficie foliar para que se realice la fotosíntesis y facilitar la maduración de las uvas y nos ayuda a que la viña se defienda mejor de las enfermedades producidas por la humedad, ya que están más alejadas del suelo. La densidad de plantación media de todos nuestros pagos es de 2.200 plantas/Ha. Así, aprovechamos al máximo las características del terreno y la pluviometría, para que las plantas se desarrollen perfectamente y el proceso de maduración sea ideal, obteniendo vinos equilibrados y aromáticos. Todo ello da como resultado unos vinos de gran calidad, singulares y con carácter propio.